top of page

Persépolis.-

En el subsuelo más profundo de la historia se yergue Persépolis, el corazón profundo de Irán. Una civilización de 3000 años de antigüedad que siempre fue potencial. Ciro el Grande remontó con sus ejércitos los daños de invasosiones diversas y elevó a Persia hasta la cúspide del mundo. Y Darío, tan grande como Ciro, construyó Persépolis, un prodigio arquitectónico y un modelo de ciudad cosmopolita y tolerante. 

Persépolis es hoy un hallazgo arquelógico y un documento del arte y del talento histórico de los persas. Tras Mahoma y los sucesivos imperios seléucidas, sasánidas y de todos los imperios incluído el Otomano, Persia fue islamizada, pero no arabizada. Son chiitas los iraníes, enemigos mortales y teológicos de los sunnitas.

El padre del sha, Reza Pahlaví, primero, y su hijo homónimo luego, impusieron en el siglo XX sendas autocracias modernizadoras, laicas pero autoritarias. El clero chiita bullía en la lava hirviente del fanatismo.

Tras años de exilio y de refutación a todo laicismo y modernidad, el ayatolá Jomeini tomó el poder en 1979, apoyado por enormes mayorías, El Sha huyó y el Imán comenzó de inmediato una persecución feroz contra comunistas, encarcelando y torturando a toda la disidencia respecto de su credo dogmático y emprendió una cruzada feroz -sobre todo-  contra todas las mujeres iraníes, obligadas a disolverse detrás de velos impuestos.

Ali Jamenei, su sucesor, ordenó matanzas y torturas masivas. Evalúan que ordenó asesinar a centenares de miles de personas.

Acaba de ser pulverizado.

El clero fanático chiita exportó terror a medio mundo a través de Hezbolá, del narco-terrorismo, de Hamás y de los hutíes en Yemen. Jamenei dio la orden de atacar la embajada de Israel y la AMIA en Buenos Aires. El gobierno kirchnerista pactó con los sátrapas y firmó un pacto de impunidad ominoso. Persia está ahora bajo fuego y Persépolis, desde el pasado, permanece como un símbolo que aguarda el renacimiento de una civilización convertida en sangre y ruinas por el siniestro dominio de la demencia totalitaria de esos lunáticos que desde hace 47 años imponen sus delirios y sus tormentos.-


Miguel Wiñazki.-

Comentarios


bottom of page