Unicornio infame.-
- Filosofía W
- 2 feb
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Actualizado: 19 feb
Cuba se ahoga en la oscuridad. Agoniza en la inanición. Se desintegra en la basura que nadie recoge. Llora ya sin lágrimas en los hospitales sin medicinas y sin nada. Navega en la nada cotidiana como una nave desguazada tras naufragar. Es el desenlace. La colisión con su destino totalitario. Desde el cielo (pasamos de noche por sobre la isla en avión volando bajo) ni una sola luz la ilumina.
Mares alucinógenos de propaganda se tragan al fin a sí mismos. El Mundo Intelectual asistía a la misa permanente de la Revolución y sus dioses, Fidel, Camilo Cienfuegos y el Che, ungidos en los altares de intelectuales y de academias, millones de hermanos y hermanas adoratrices de una inmensa farsa, extendieron como si fuera gratuito la opresión oprobiosa, la prohibición brutal de toda disidencia, las mazmorras atestadas de tantos herejes de las deidades intocables. El templo exportador de terror perdió sus aureolas. Exportaron terror, credulidad y feligresías aunadas por la desinformación que no vieron el apartheid entre la burocracia gobernante y todo el resto, que fueron sordos ante el clamor prohibido pero audible de los perseguidos, que fueron mudos embobados oyendo a los músicos rentados para ornamentar el horror con unicornios infames, que no existen, como no existió la libertad en la isla.
Ya sin petróleo. En la curva final del sufrimiento se deshilacha la dictadura tras su eternidad en el poder. Aun la eternidad se termina un día. Y en Cuba se termina.-
Miguel Wiñazki.-




esta descripción tan adjetivada del espanto cubano me lleva a reflexionar cómo, la gente de esa nación vivió en carne propia la horrible sensación que deja la perdida de la ilusión. Esa que tuvieron en el 59. Me parece que el abuso al que estaban expuestos previo a la revolución no les permitía analizar cuales eran los planes de quienes venían a liberarlos del oprobio. Y fueron nuevamente víctimas. Es indignante ver como aquellos que se arrogan capacidades de materializar sueños para la gente que cree y espera, en realidad son magistrales del engaño y el quebranto de las ilusiones que tanto mal hace.